Hoy es 11 de noviembre y el frío nos vuelve a saludar.
De nuevo resfriada, con apuntes entres mis brazos y un otoño renovado que vivir; nada fuera de lo común. Pero en realidad hoy escribo porque hace exactamente un año que una ilusión brilló en mi corazón, naciendo así una idea en mi cabeza. Lo demás ya lo habéis podido leer.
Lo cierto es que han pasado muchas cosas durante estos complejos doce meses: relaciones que han brotado, otras que se han marchitado por el engaño y otras tantas que se quedan para no quedar irse. También llegó la amistad de nuevos compañeros y viejos compañeros que volvieron. Cómo no, hubo alegrías, instantáneas de momentos para colgar en papel naranja, aunque no faltaron miedos injustos, enfados y alguna que otra resignación. Pero como quien dice, las coas buenas no se apreciarían sin las malas, de modo que lo bueno en el recuerdo y lo no tan bueno para el bolsillo, así lo llevemos con nosotros para no volver a caer en ello.
Creo que nunca me marcho vacía de un año tan fructífero; un año de sentimientos.
Aunque pensemos que no y a veces no seamos conscientes de ellos, todo llega y todo pasa, y pasa como un tren que no espera, asique estemos atentos en esta vida porque cada vez que respiramos se escapa un aliento de vida… cada vez que el corazón late, una oportunidad nace. Y las oportunidades hay que aprovecharlas, ¿no creéis?
Quién sabe como estaremos el año que llega, y cuántas cosas nos habrán ocurrido, lo que sí sé es que quiero vivirlas, experimentar cada sensación e ir acercándome más y más a lo que soy yo, un bohemio arlequín entre mil payasos y millones de estrellas por descubrir.
Y como "de bien nacidos es ser agradecidos", se lo agradezco un Niño Vaho y a un Príncipe Mendigo*
11 de octubre de 2010
22 de septiembre de 2010
Tercer día: aburrida
Por primera vez en este año, vuelvo a escribir desde la biblioteca de la universidad.
Ayer me dieron una de las mejores noticias de estos últimos meses, y es que conseguí lo que me tenía todo el verano preocupada: aprobar el último curso de inglés de aborrecida escuela de idiomas, y con ello puedo dar clases e incluso opositar, pero vayamos con tranquilidad, que primero están tres cursos por delante en la facultad. Y digo tres porque he tenido mucha suerte con respecto a mis compañeros y ahora solo amigos, ya que a la inmensa mayoría los han dejado por el camino, impidiéndoles seguir con el plan origen o avanzar al siguiente del nuevo con tan solo una asignatura suspensa. Mis amigos lo llaman injusticia; yo no sé cómo llamarlo, pero me decanto más por mala gestión y organización. Incluso a mí, pasando limpia, me han desaparecido los créditos de una asignatura que superé el año pasado, pero bueno, no voy a ir recriminando a mi profesora lo que se ha impuesto por superiores; hay que acatarlo y ya está, sea o no justo.
Hoy es mi tercer día y ya me veis aquí escribiendo en horas de clase porque no asisten los profesores (a saber el caos en el que se están viendo envueltos también). De momento el frío no ha hecho presencia y aun tengo tiempo libre para salir por las tardes para engrasar la relación con mis amigos de universidad tras tres meses de incomunicación.
Es extraño como, alguien a quien ves unas cuatro horas de media diarias, desaparece de tu vida durante un periodo de tiempo, así porque sí, y reaparece del mismo modo.
Bueno, me voy a ir yendo otra vez al aulario, a ver qué impresión me dan mis nuevos profesores. Ojala este curso sea provechoso y, sobre todo, agradable.
Ayer me dieron una de las mejores noticias de estos últimos meses, y es que conseguí lo que me tenía todo el verano preocupada: aprobar el último curso de inglés de aborrecida escuela de idiomas, y con ello puedo dar clases e incluso opositar, pero vayamos con tranquilidad, que primero están tres cursos por delante en la facultad. Y digo tres porque he tenido mucha suerte con respecto a mis compañeros y ahora solo amigos, ya que a la inmensa mayoría los han dejado por el camino, impidiéndoles seguir con el plan origen o avanzar al siguiente del nuevo con tan solo una asignatura suspensa. Mis amigos lo llaman injusticia; yo no sé cómo llamarlo, pero me decanto más por mala gestión y organización. Incluso a mí, pasando limpia, me han desaparecido los créditos de una asignatura que superé el año pasado, pero bueno, no voy a ir recriminando a mi profesora lo que se ha impuesto por superiores; hay que acatarlo y ya está, sea o no justo.
Hoy es mi tercer día y ya me veis aquí escribiendo en horas de clase porque no asisten los profesores (a saber el caos en el que se están viendo envueltos también). De momento el frío no ha hecho presencia y aun tengo tiempo libre para salir por las tardes para engrasar la relación con mis amigos de universidad tras tres meses de incomunicación.
Es extraño como, alguien a quien ves unas cuatro horas de media diarias, desaparece de tu vida durante un periodo de tiempo, así porque sí, y reaparece del mismo modo.
Bueno, me voy a ir yendo otra vez al aulario, a ver qué impresión me dan mis nuevos profesores. Ojala este curso sea provechoso y, sobre todo, agradable.
6 de septiembre de 2010
Medicina indispensable
Hoy voy a hablar un poco de una enfermedad que te coge por los cuernos en el momento más inesperado y que es tan contundente que se hace muy difícil de asimilar, tanto por la víctima como por sus familiares como un buen amigo mío…
Si bien algunas leucemias tienen carácter fulminante, otras pueden ser enfermedades indolentes, de presentación insidiosa. Ya que no existe ningún síntoma que por sí solo y de manera específica permita diagnosticar esta enfermedad, el método más seguro para confirmar o descartar el diagnóstico, en casos seleccionados, puede ser realizar una biopsia de la médula ósea. Algunas de sus manifestaciones clínicas más importantes son: decaimiento, falta de fuerzas, mareos, nauseas, inapetencia, disminución de peso importante, fiebre y escalofríos que duran varios días sin una causa aparente, sensibilidad ósea, dolores articulares y de extremidades, sangramiento y anormal y hematomas, palidez de piel… un sinfín de injusticias que empiezan a darse en ti sin poder evitarlo.
La impotencia de los seres queridos es tal que no tardan un segundo en ofrecer su médula espinar. Mi amigo sabe que muy bien que sufrirá intensos dolores de espalda durante meses, pero nada comparado con lo que está padeciendo su madre. Al fin y al cabo, el amor hacia una madre trasciende hasta dar su vida por ella.
Los amigos a veces no sabemos como actuar; unos no hablan del tema por miedo a meter la pata, otros actúan como si nada pasara intentando animarlo, otros tantos intentan que hablen del tema para que se desahogue, mientras que otros le dan ánimos y les prestan su coraje, aunque ninguno sabe si lo está haciendo bien, ya que nunca es suficiente en estos casos.
Como siempre, “cáncer” es una palabra que aterra y, sobre todo, que siembra una impotencia a veces imposible de sobrellevar allá por donde pasa. Arrasando. Desde aquí, inútilmente le mando mi apoyo a esa familia que hace poco pasó por otro cáncer. Me hace pensar, y supongo que no soy la única, lo mal repartidas que están las desgracias… hay tantas y de tantas índoles que es complicado que no nos toque alguna.
¿Pero sabéis qué? Que la vida nos recuerda, y si no lo hace ella lo hará alguien querido, que no debemos enterrar todas las cosas buenas que siempre están a nuestro alcance de donde poder agarrarnos cuando vienen los huracanes, nos ayudan a que no nos traguen, y sin embargo en esos precisos momentos olvidamos que las tenemos. No hay que dejar que se nos hagan invisibles en los peores momentos, porque son precisamente las que nos echen para adelante. Y esas cosas son el carácter de luchadores propio de las personas, el de superarse, la esperanza, las ganas de vivir y, sobre todo, la gente de nuestro alrededor. Esa gente que espera que seas fuerte, que te quiera viva y feliz y además estará contigo, físicamente o no, hasta que se extinga la desgracia.
Yo soy de las que piensan que tu estado de ánimo, en otras palabras, la forma de ver la vida, es relevante en el resultado. Para mí una de las medicinas imprescindibles. Yo tengo la confianza de que mi amigo le recuerde a su madre que se la tome todos los días… hasta que ojala volvamos a verla bien.
Si bien algunas leucemias tienen carácter fulminante, otras pueden ser enfermedades indolentes, de presentación insidiosa. Ya que no existe ningún síntoma que por sí solo y de manera específica permita diagnosticar esta enfermedad, el método más seguro para confirmar o descartar el diagnóstico, en casos seleccionados, puede ser realizar una biopsia de la médula ósea. Algunas de sus manifestaciones clínicas más importantes son: decaimiento, falta de fuerzas, mareos, nauseas, inapetencia, disminución de peso importante, fiebre y escalofríos que duran varios días sin una causa aparente, sensibilidad ósea, dolores articulares y de extremidades, sangramiento y anormal y hematomas, palidez de piel… un sinfín de injusticias que empiezan a darse en ti sin poder evitarlo.
La impotencia de los seres queridos es tal que no tardan un segundo en ofrecer su médula espinar. Mi amigo sabe que muy bien que sufrirá intensos dolores de espalda durante meses, pero nada comparado con lo que está padeciendo su madre. Al fin y al cabo, el amor hacia una madre trasciende hasta dar su vida por ella.
Los amigos a veces no sabemos como actuar; unos no hablan del tema por miedo a meter la pata, otros actúan como si nada pasara intentando animarlo, otros tantos intentan que hablen del tema para que se desahogue, mientras que otros le dan ánimos y les prestan su coraje, aunque ninguno sabe si lo está haciendo bien, ya que nunca es suficiente en estos casos.
Como siempre, “cáncer” es una palabra que aterra y, sobre todo, que siembra una impotencia a veces imposible de sobrellevar allá por donde pasa. Arrasando. Desde aquí, inútilmente le mando mi apoyo a esa familia que hace poco pasó por otro cáncer. Me hace pensar, y supongo que no soy la única, lo mal repartidas que están las desgracias… hay tantas y de tantas índoles que es complicado que no nos toque alguna.
¿Pero sabéis qué? Que la vida nos recuerda, y si no lo hace ella lo hará alguien querido, que no debemos enterrar todas las cosas buenas que siempre están a nuestro alcance de donde poder agarrarnos cuando vienen los huracanes, nos ayudan a que no nos traguen, y sin embargo en esos precisos momentos olvidamos que las tenemos. No hay que dejar que se nos hagan invisibles en los peores momentos, porque son precisamente las que nos echen para adelante. Y esas cosas son el carácter de luchadores propio de las personas, el de superarse, la esperanza, las ganas de vivir y, sobre todo, la gente de nuestro alrededor. Esa gente que espera que seas fuerte, que te quiera viva y feliz y además estará contigo, físicamente o no, hasta que se extinga la desgracia.
Yo soy de las que piensan que tu estado de ánimo, en otras palabras, la forma de ver la vida, es relevante en el resultado. Para mí una de las medicinas imprescindibles. Yo tengo la confianza de que mi amigo le recuerde a su madre que se la tome todos los días… hasta que ojala volvamos a verla bien.
29 de agosto de 2010
Noche y Día
Cuenta una leyenda china la historia de dos amantes que jamás logran reunirse.
Se llaman Noche y Día.
En las horas mágicas del atardecer y el amanecer los amantes se rozan y están a punto de encontrarse, pero nunca sucede.
Dicen que si prestas atención puedes escuchar sus lamentos y ver el cielo teñirse del rojo de su rabia.
La leyenda afirma que los dioses tuvieron a bien concederles algún instante de felicidad y por eso crearon los eclipses, durante los cuales los amantes logran reunirse y hacer el amor.
Tú y yo también esperamos nuestro eclipse.
Ahora que hemos comprendido que ya nunca volveremos a encontrarnos, que estamos condenados a vivir separados, que somos la noche y el día.
Se llaman Noche y Día.
En las horas mágicas del atardecer y el amanecer los amantes se rozan y están a punto de encontrarse, pero nunca sucede.
Dicen que si prestas atención puedes escuchar sus lamentos y ver el cielo teñirse del rojo de su rabia.
La leyenda afirma que los dioses tuvieron a bien concederles algún instante de felicidad y por eso crearon los eclipses, durante los cuales los amantes logran reunirse y hacer el amor.
Tú y yo también esperamos nuestro eclipse.
Ahora que hemos comprendido que ya nunca volveremos a encontrarnos, que estamos condenados a vivir separados, que somos la noche y el día.
19 de agosto de 2010
Momo, Shamrock y yo
Se sintió atraída, tanto como cuando algún peñasco me hipnotiza a mí para que lo trepe y pueda admirar la fuerza del océano, solo que ella no quería estar sola. Sentía curiosidad; lo sé porque descubría su cuellecito más de lo normal. Y también prefería irse con él, muy a mi pesar. Sin embargo se lo permití, aunque no pude evitar pensar qué fuerza atractiva podría desprender para que se acercase a un extraño. Aún así, noté que no era un extraño cualquiera, porque cuando alguien es del mundo, no es extraño para nadie. No hablaba, pero con su postura paciente decía que se podía confiar en él. Parecía tan confiada que ya no quise retenerla si quiera. Esperé pacientemente escrutando su figura intentando indagar dentro de él, pero se me hacía muy difícil con tal maraña que tenía por cabello ocultando su mirada, de modo que me quedé mirándole fijamente hasta que alguno de los dos cambiase su conducta, hasta ahora de reconocimiento. Llegó un momento en que el muchacho ladeó la cabeza hacia ella, como si mi tortuguita le hubiese saludado de repente y él hubiera salido de su distracción; ahí fue cuando me aproximé más a ellos, quizás para que me diese más tiempo a intervenir en el peor de los casos. Cuando la recogí la llamé Shamrock; me pareció un nombre que se ajustaba a la perfección a ella porque la encontré entre los tréboles de un paraje de Belfast y además era tan verde y mágica como un trébol, o Shamrock en irlandés. Entonces yo le encanté y se vino conmigo a pesar de que siempre ha sido tan ansia de libre al vidrio como cualquier otro reptil. Y ahora, por primera vez, parecía que quería ser poseída por él. Sostuve la hipótesis de que la razón fuera que él también era libre, o al menos aparentaba no tener ningún tipo de sujeción a las leyes sociales, y si estaba con él, ella también se sentiría libre.
Dos almas salvajes. Tal conclusión me hizo sentir miedo… aún era lo suficientemente egoísta como para dejarla escapar y no hice otra cosa que agarrar su cálido caparazón. Me costó atraerla hacia mí, más por mis propias barreras morales que por su fuerza. Entonces fue cuando habló. Dijo que su nombre era Momo y yo titubeante, aunque no sé si se refirió a mi o a Shamrock le respondí con el nombre de mi tortuguita y con que la cuidara. Sinceramente tenía la débil esperanza de que me contestara que no quería hacerse cargo para ella, sin embargo admitió que es duro separarse de alguien querido. Supe que me entendía y también que la dejaba en buenas manos aún si conocerle de nada, pero si mi tortuga le había elegido, tendría que confiar en su criterio, o al menos en su instinto. Le da dos golpecitos en su cabecita a modo de despedida y acto seguido se subió al regazo del muchacho. Dicen que cuando alguien se presenta deja de ser un extraño, por eso nunca olvidaré el nombre de Momo.
16 de agosto de 2010
¿Qué significa temer a lo desconocido?
A los críos se les suele inculcar el rehuir de los desconocidos y de cualquier cosa de la que desconozcan su naturaleza o nivel de peligrosidad; después, cuando crecen, dicen que “les dan respeto” tales cosas, y yo me pregunto cómo pueden decir que les guardan respeto a algo que solo inspira desconcierto.
Lo “desconocido” ha sido muy tratado en tramas psicológicas, espectrales, policiacas, astronómicas y demás, pero lo que tiene en común es el cierto repelús que nos da al intentar definirlo, normalmente con voz piano y breves silencios intercalados entre reflexión y reflexión.
En mi caso, tengo por seguro que lo desconocido me fascina en su esencia; algo que nuestra mente humana tras mucho discurrir aún no ha resuelto en claro me resulta realmente alucinante, pero que a la vez, esa fascinación no puede alienarse de intranquilidad y desasosiego, sobre todo si incide directamente en tu persona.
Por estos y más motivos no me puedo aclarar y no sé qué debo sentir; ¿motivación? ¿Curiosidad?, ¿miedo tal vez?... Supongo que una pizca de todo, sin embargo me temo que son fases sucesivas y conforme van avanzando los días no queda rastro de la motivación y la presencia del miedo se hace indiscutible.
También se le puede llamar desconocido cuando te ocurre algo del que no sabes su raíz aunque su consecuencia te haya llegado sin aviso ni permiso. Y con más razón aún si lo que te ocurre es causa directa de un desconocido. Entonces aquí todo es desconocido, incluso la reacción que debes tener ante esa acción…porque no suele ser positiva.
No quiero ser fatalista ni nada por el estilo, pero cuando la situación te desconcierta hasta tal punto que ni te imaginas cual va a ser tu futuro y ni si lo vas a tener si quiera, el primer punto es dejar constancia de tu preocupación como si de una nota de suicidio se tratase...
Lo “desconocido” ha sido muy tratado en tramas psicológicas, espectrales, policiacas, astronómicas y demás, pero lo que tiene en común es el cierto repelús que nos da al intentar definirlo, normalmente con voz piano y breves silencios intercalados entre reflexión y reflexión.
En mi caso, tengo por seguro que lo desconocido me fascina en su esencia; algo que nuestra mente humana tras mucho discurrir aún no ha resuelto en claro me resulta realmente alucinante, pero que a la vez, esa fascinación no puede alienarse de intranquilidad y desasosiego, sobre todo si incide directamente en tu persona.
Por estos y más motivos no me puedo aclarar y no sé qué debo sentir; ¿motivación? ¿Curiosidad?, ¿miedo tal vez?... Supongo que una pizca de todo, sin embargo me temo que son fases sucesivas y conforme van avanzando los días no queda rastro de la motivación y la presencia del miedo se hace indiscutible.
También se le puede llamar desconocido cuando te ocurre algo del que no sabes su raíz aunque su consecuencia te haya llegado sin aviso ni permiso. Y con más razón aún si lo que te ocurre es causa directa de un desconocido. Entonces aquí todo es desconocido, incluso la reacción que debes tener ante esa acción…porque no suele ser positiva.
No quiero ser fatalista ni nada por el estilo, pero cuando la situación te desconcierta hasta tal punto que ni te imaginas cual va a ser tu futuro y ni si lo vas a tener si quiera, el primer punto es dejar constancia de tu preocupación como si de una nota de suicidio se tratase...
4 de julio de 2010
29 de junio de 2010
Los truenos de su tormenta
Como un golpe seco asestado al corazón,
más fuerte que el que luego él propinó,
que no le nubló la vista pero sí la razón
todo respeto e incluso amor le arrebató.
No fue un jarro de agua fría sino ardiendo
el que le cayó cuando traspasó el umbral
no pudo evitar hacia ellos salir corriendo
entonces nadie ni nada le podía parar.
Hizo lo que nunca deseó llegar a hacer
porque va en contra de toda ley y moral
pero la rabia no hacía nada más que crecer.
Cosas horribles se le pasaron por la cabeza
En vez de eso puso sus amenazas por delante
para acabar con todo y tanto sinvergüenza
agarrándola de la muñeca y echarles.
Esa escena no la deseaba ni la merecía
acabando apoyado sobre la pared vigilante
y con ojos que casi de asesino parecían
por el fuerte dolor que logró envenenarle.
Las injusticias de las que siempre le advertía
eran del mismo que sin ninguna explicación
desde hace tiempo indefinido las cometía
¡a quien no debía le falto consideración!
No entendió como pudo arruinar el amor
que fue promesa eterna y sin engaños
perdiendo su dignidad por un ajeno calor
que esa noche borró tantos dulces años.
Sin embargo debe guardarlo en secreto
sufriendo por quienes quiere y lo vieron
ya que tales oscuros y tristes sucesos
de sus heridas alma y memoria huyeron.
Aunque hay una persona en su vida
que sí oye los truenos de su tormenta
y estará para darle cura a la herida
que en silencio sangra y se lamenta.
más fuerte que el que luego él propinó,
que no le nubló la vista pero sí la razón
todo respeto e incluso amor le arrebató.
No fue un jarro de agua fría sino ardiendo
el que le cayó cuando traspasó el umbral
no pudo evitar hacia ellos salir corriendo
entonces nadie ni nada le podía parar.
Hizo lo que nunca deseó llegar a hacer
porque va en contra de toda ley y moral
pero la rabia no hacía nada más que crecer.
Cosas horribles se le pasaron por la cabeza
En vez de eso puso sus amenazas por delante
para acabar con todo y tanto sinvergüenza
agarrándola de la muñeca y echarles.
Esa escena no la deseaba ni la merecía
acabando apoyado sobre la pared vigilante
y con ojos que casi de asesino parecían
por el fuerte dolor que logró envenenarle.
Las injusticias de las que siempre le advertía
eran del mismo que sin ninguna explicación
desde hace tiempo indefinido las cometía
¡a quien no debía le falto consideración!
No entendió como pudo arruinar el amor
que fue promesa eterna y sin engaños
perdiendo su dignidad por un ajeno calor
que esa noche borró tantos dulces años.
Sin embargo debe guardarlo en secreto
sufriendo por quienes quiere y lo vieron
ya que tales oscuros y tristes sucesos
de sus heridas alma y memoria huyeron.
Aunque hay una persona en su vida
que sí oye los truenos de su tormenta
y estará para darle cura a la herida
que en silencio sangra y se lamenta.
16 de junio de 2010
15 de junio de 2010
Soñadores que no mueren de realidades
Tras salir parcialmente de un estado de inconsciencia (sí, soy una inconsciente, pero menos que aquel que no reconoce serlo) y con la mente más hundida en el alma, puedo percibir el mundo en el que estamos, no como uno que nos ha sido impuesto sino como con el que somos partícipes, el cual cambiamos y manipulamos a nuestro antojo.
Ahora me doy cuenta de lo mal que sabemos aprovechar su esencia y de las ideologías de hojalata que encierran nuestra mente; si seguimos así estaremos relegados a ser chatarra de ese mundo que apenas conocemos.
Nos da miedo sentir, por eso no indagamos en emociones que nunca hemos explorado por temor a no encontrarnos o no saber reaccionar, incluso porque nos pueda gustar… entonces querremos ver qué pasa si nos adentramos un poco más, mas no poder frenarlo sería un error para nuestro roll robotizado.
Pero ahora pienso y creo que el hecho de que se puedan romper nuestros esquemas no es malo sino todo lo contario, emocionante tal vez. Si eso pasa significaría que he sobrepasado los límites que hubiera puesto inintencionadamente a mi mente, y el haber sentido algo insospechado, distinto o puede que contradictorio, sería un gran descubrimiento. Habré traspasado uno de los muchos dinteles que nos llevan al conocimiento del mundo.
Repito que no sabemos casi nada de él, a pesar de estar convencidos de controlarlo, y estamos aún más lejos de conocernos a nosotros mismos: nuestro cuerpo, nuestras capacidades, nuestros deseos más ocultos, nuestras limitaciones o incluso nuestros sueños. Esto de hablar de sueños no es asunto fácil de tratar, o como se diría, no es moco de pavo.
Estoy viendo una película que no creo que pasara a la gran pantalla, ya que está catalogada como erótica (que no porno) solo porque refleja una visión poco común del tratamiento de los sentimientos, haciéndote pensar, puede que desgraciadamente, que tú eres demasiado simple en comparación. Dicha película va sobre películas, y las películas las crean soñadores, a los cuales no les vincula el dicho “quien vive de sueños, muere de realidades” ya que estos soñadores hablan de la realidad, o mejor dicho, de las realidades en las que estamos envueltos porque no hay solo una a mi parecer, sino multitud en función de cómo y en qué medida experimentes la vida… de cómo percibas y cambies el mundo.
Algunos cineastas son una parte de los soñadores que están situados, por suerte o por desgracia, en otra perspectiva. Ellos no son extras, son protagonistas; no son los que esperan ser rescatados, sino que son caballeros que luchan con valentía contra el temor a saber una verdad que está más allá de lo superficial, y también mesías, en tanto que son visionarios que plasman en actos lo que ellos descubrieron para dárselo a conocer a todos. Si consiguen romper el caparazón de conformidad de tan solo un corazón, dejándolo en libertad para encontrar por sí mismo, se darán por satisfechos.
Pero estos solo son una parte. Hay más soñadores porque hubo huelguistas, primero universitarios y después trabajadores, en los años de la opresión, pacifistas entregados en época de guerra, escritores rebeldes indispuestos a dejar de pensar… tanto unos como otros: soñadores que no mueren de realidades.
Ahora me doy cuenta de lo mal que sabemos aprovechar su esencia y de las ideologías de hojalata que encierran nuestra mente; si seguimos así estaremos relegados a ser chatarra de ese mundo que apenas conocemos.
Nos da miedo sentir, por eso no indagamos en emociones que nunca hemos explorado por temor a no encontrarnos o no saber reaccionar, incluso porque nos pueda gustar… entonces querremos ver qué pasa si nos adentramos un poco más, mas no poder frenarlo sería un error para nuestro roll robotizado.
Pero ahora pienso y creo que el hecho de que se puedan romper nuestros esquemas no es malo sino todo lo contario, emocionante tal vez. Si eso pasa significaría que he sobrepasado los límites que hubiera puesto inintencionadamente a mi mente, y el haber sentido algo insospechado, distinto o puede que contradictorio, sería un gran descubrimiento. Habré traspasado uno de los muchos dinteles que nos llevan al conocimiento del mundo.
Repito que no sabemos casi nada de él, a pesar de estar convencidos de controlarlo, y estamos aún más lejos de conocernos a nosotros mismos: nuestro cuerpo, nuestras capacidades, nuestros deseos más ocultos, nuestras limitaciones o incluso nuestros sueños. Esto de hablar de sueños no es asunto fácil de tratar, o como se diría, no es moco de pavo.
Estoy viendo una película que no creo que pasara a la gran pantalla, ya que está catalogada como erótica (que no porno) solo porque refleja una visión poco común del tratamiento de los sentimientos, haciéndote pensar, puede que desgraciadamente, que tú eres demasiado simple en comparación. Dicha película va sobre películas, y las películas las crean soñadores, a los cuales no les vincula el dicho “quien vive de sueños, muere de realidades” ya que estos soñadores hablan de la realidad, o mejor dicho, de las realidades en las que estamos envueltos porque no hay solo una a mi parecer, sino multitud en función de cómo y en qué medida experimentes la vida… de cómo percibas y cambies el mundo.
Algunos cineastas son una parte de los soñadores que están situados, por suerte o por desgracia, en otra perspectiva. Ellos no son extras, son protagonistas; no son los que esperan ser rescatados, sino que son caballeros que luchan con valentía contra el temor a saber una verdad que está más allá de lo superficial, y también mesías, en tanto que son visionarios que plasman en actos lo que ellos descubrieron para dárselo a conocer a todos. Si consiguen romper el caparazón de conformidad de tan solo un corazón, dejándolo en libertad para encontrar por sí mismo, se darán por satisfechos.Pero estos solo son una parte. Hay más soñadores porque hubo huelguistas, primero universitarios y después trabajadores, en los años de la opresión, pacifistas entregados en época de guerra, escritores rebeldes indispuestos a dejar de pensar… tanto unos como otros: soñadores que no mueren de realidades.
2 de junio de 2010
Destinado a malograrse
Como un Big Bang en mi pecho explotan todos los sentimientos que han sido alimentados, expandiéndose la decepción por cuerpo y alma. Ganas de golpear una guitarra contra el suelo mientras escucho una de esas canciones de histeria, de estampar relojes, de hacer jirones la ropa, de arañar cristales, y lo que más, de vomitarles a la cara todas esas palabras de resentimiento a todas esas personas que lo alimentaron durante todo este tiempo. Porque nadie se quema de rabia por combustión espontánea, sino que traga paciencia y se atraganta por la cohibición. Al final sale todo desde el comienzo. La impotencia se transforma en rencor y éste en envenenamiento, el cual es barroco en las paredes de mi corazón. Me arranco la elocuencia si pienso en el primer factor. Prisión. No tengo nada que decir que no resulte vano, el derecho a guardar silencio se convierte en una desesperante obligación, así la prudencia me cose los labios por miedo a ser desterrada al igual que al acusado. Muerte de la defensa. ¿Qué pasaría si pronuncio la justicia? Que mordería la mano de quien me da de comer, nunca mejor dicho. Por lo tanto, mi silencio es mi prisión y mientras lleve buen comportamiento, el verdugo no hará correr la sangre que también corre por sus venas.
El segundo factor. Asco. Repugnancia hacia las ofertas de tres por uno: indirectas, sinvergonzonería y orgullo. Pacto que rompió, neutralidad que perdió. No comprendió que la indiferencia, aunque fuera peor cura que la enfermedad, era necesaria y única solución, y desde entonces eligió la traición, la cual le costó barata gracias a dicha oferta. Como es común, muchos se olvidan de leer la letra pequeña y ser cliente habitual tiene su precio, el cual más caro por momentos, hasta llegar a que lo bueno que vivimos se arruine y nos consuma por completo.
Tercer factor. Hipocresía. Tantos carroñeros que desgarran tu dignidad aun en vida pero cuando no puedes hacer nada por evitarlo, que se alimentan solo si fracasas y que con un manojos de sonrisas afiladas y un “no te vayas” te apuñalan las espaldas. Pretenden entreabrir la caja de Pandora sin ser descubierto pero ay si les adviertes ¡se echarán sobre el encarado! Sin duda sé que estas personas no merecen ser protagonistas de frustración pero en mí en parte han vencido cuando al menos consiguen aparecer en mi lista de venenos. Una vez hayan entrado en el círculo vicioso de la falsedad, se morderán su propia cola.Cuarto factor. Decepción. Podré tener esta voz de niña pero no nací ayer y tras este cabello rubio no tengo un pelo de tonta, a pesar de que algunos ni lo sospechen. El desconsuelo que me produce la escasez de transparencia y el declive de nuestra relación entre las personas que considero genuinas no se puede expresar con palabras, al menos yo no puedo, ya que considero menos dañino el odio de un enemigo que el desvanecimiento del amor de un amigo (no hace daño quien quiere sino quien puede, ¿no? pues eso). En este caso no sé qué pesimista acción me apetece porque me resulta demasiado arrebatador que lo que yo aseguraba tan verdadero, tan indestructible y tan único solo fuera un afán de conseguir un fin tan morboso como erróneo. ¿Para eso tanta dedicación, para echarlo por la borda tras un no? otro que no se percata de que construimos algo grande y fuerte, pocas veces conseguido… por eso fue una locura demolerlo con intenciones contrarias al descubrir que no sirve para tal egoísta propósito; que yo sepa un puente no se diseña para lograr pasar de un lado a otro sin explorar, sino para transitar con facilidad día a día de un lado a otro conocido. Todo fue un artificie, un engaño que se descubrió cuando el interés (en mi) despareció y fue a la aventura para crear otro sin demora. Quizás lo sabía desde el principio, pero no quise desengañarme del todo hasta que elaboró otro interés, desgraciadamente en una persona que adoro hasta el día de hoy a pesar de las distancia, repitiéndose el cuento tras un no, afectando ahora a ambas incrédulas. Si al hablarlo entre las dos solo concluimos degradación, no me negareis mi decepción.

¿Qué sentimientos han salido de mi interior? Reflexionando lo veo inevitable si he digerido esto en tan solo un corto y desgraciado fin de semana, sumándole que he echado en falta a mis almas gemelas, aun a pesar de que hace poco nos desviamos algo de la perfección sin quererlo. Únicamente un sabio consejo puede tranquilizarme, sin embargo ni eso conseguirá arreglar lo que está destinado a malograrse…
16 de mayo de 2010
Bastión de ecuanimidad
Aborrecida de tal susceptibilidad exacerbada y cada vez menos apetente de jolgorios irónicos, me quedo en mi casa. Estaba vez me acompaña la soledad y una mosca ¿qué has venido a hacer aquí, acaso quieres aburrirte conmigo? La mosca revolotea hasta el marco de la puerta, bastión de ecuanimidad, y se larga; quizás se haya sentido tan sobrante como yo, que soy como el ventilador en invierno o la calefacción en verano. Aunque ahora me dejo de temperaturas: acaba de pitar el segundo termómetro que me pongo esta tarde (sé que es por la tarde por el reloj) y éste también marca 35 ¿estaré muerta? Me pongo guantes para no congelar el cuaderno que absorber para esta dura semana que se me avecina… debería haberlo supuesto: las preocupaciones y la depresión tiran a la basura mis defensas y acaban por pasarme factura. El timbre me avisa de que llega un visitante; intento parecer una enferma débil y dulce pero la bazofia de pensamientos congestionados escriben en mi frente “no tengo ganas de nada”. Aun así el visitante me coge las manos y parece que un hilo de calor empieza a enrojecer mis pálidas mejillas. Algo más humana, el timbre insiste y llegan tres visitantes más, a la par que el primero se va. Ceno ligero porque mi boca solo me pedía una pastilla milagrosa de esas que no existen, y me voy a dormir ¿descansaré también?
Me despierto sudando; ya solo soy un gran constipado. Estoy sola de nuevo en mi casa me pongo a cantar carrasposamente mientras realizo las tareas habituales de los sábado-mañana. Vuelve a llegar el visitante, me dice que estoy preciosa ¿estará ciego?, se va, almuerzo, estudio, estudio, estudio…
…estudio, estudio y recibo una llamada. Ya tengo planes para esta noche… celebramos nuestros 5 meses con risas y tontunas intercaladas.
Pero los planes acabaron planeando sin alas.
(¿Vale la pena que siga? oh no, creo que no)
Me despierto sudando; ya solo soy un gran constipado. Estoy sola de nuevo en mi casa me pongo a cantar carrasposamente mientras realizo las tareas habituales de los sábado-mañana. Vuelve a llegar el visitante, me dice que estoy preciosa ¿estará ciego?, se va, almuerzo, estudio, estudio, estudio…
…estudio, estudio y recibo una llamada. Ya tengo planes para esta noche… celebramos nuestros 5 meses con risas y tontunas intercaladas.
Pero los planes acabaron planeando sin alas.
(¿Vale la pena que siga? oh no, creo que no)
10 de mayo de 2010
¿Inspiración vs razón?
Sacudimiento extraño
que agita las ideas,
como huracán que empuja
las olas en tropel.
Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo
como volcán que sordo
anuncia que va a arder.
Deformes siluetas
de seres imposibles;
paisajes que aparecen
como al través de un tul.
Colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del iris
que nadan en la luz.
Ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás.
Memorias y deseos
de cosas que no existen;
accesos de alegría,
impulsos de llorar.
Actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin riendas que le guíen,
caballo volador.
Locura que el espíritu
exalta y desfallece,
embriaguez divina
del genio creador...
Tal es la inspiración.
Gigante voz que el caos
ordena en el cerebro
y entre las sombras hace
la luz aparecer.
Brillante rienda de oro
que poderosa enfrena
de la exaltada mente
el volador corcel.
Hilo de luz que en haces
los pensamientos ata;
sol que las nubes rompe
y toca en el zenít.
Inteligente mano
que en un collar de perlas
consigue las indóciles
palabras reunir.
Armonioso ritmo
que con cadencia y número
las fugitivas notas
encierra en el compás.
Cincel que el bloque muerde
la estatua modelando,
y la belleza plástica
añade a la ideal.
Atmósfera en que giran
con orden las ideas,
cual átomos que agrupa
recóndita atracción.
Raudal en cuyas ondas
su sed la fiebre apaga,
oasis que al espíritu
devuelve su vigor...
Tal es nuestra razón.

Con ambas siempre en lucha
y de ambas vencedor,
tan sólo al genio es dado
a un yugo atar las dos.
Bécquer
que agita las ideas,
como huracán que empuja
las olas en tropel.
Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo
como volcán que sordo
anuncia que va a arder.
Deformes siluetas
de seres imposibles;
paisajes que aparecen
como al través de un tul.
Colores que fundiéndose
remedan en el airelos átomos del iris
que nadan en la luz.
Ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás.
Memorias y deseos
de cosas que no existen;
accesos de alegría,
impulsos de llorar.
Actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin riendas que le guíen,
caballo volador.
Locura que el espíritu
exalta y desfallece,
embriaguez divina
del genio creador...
Tal es la inspiración.
Gigante voz que el caos
ordena en el cerebro
y entre las sombras hace
la luz aparecer.
Brillante rienda de oro
que poderosa enfrena
de la exaltada mente
el volador corcel.
Hilo de luz que en haces
los pensamientos ata;
sol que las nubes rompe
y toca en el zenít.
Inteligente mano
que en un collar de perlas
consigue las indóciles
palabras reunir.
Armonioso ritmo
que con cadencia y número
las fugitivas notas
encierra en el compás.
Cincel que el bloque muerde
la estatua modelando,
y la belleza plástica
añade a la ideal.
Atmósfera en que giran
con orden las ideas,
cual átomos que agrupa
recóndita atracción.
Raudal en cuyas ondas
su sed la fiebre apaga,
oasis que al espíritu
devuelve su vigor...
Tal es nuestra razón.

Con ambas siempre en lucha
y de ambas vencedor,
tan sólo al genio es dado
a un yugo atar las dos.
Bécquer
9 de mayo de 2010
Les oiseaux
Il racontait avec sa voix douce, un peu essoufflée, les histoires de ces oiseaux qui volaient longtemps au-dessus de la champagne, quand la terre glissait sous eux avec ses rivières en méandres, les petits arbres plantés le long des routes pareilles à des rubans noirs, les maisons aux toits rouges et gris, les fermes entourées de champs de toutes les couleurs, les prairies, les collines, les montagnes qui ressemblaient à des tas cailloux.
Il racontait aussi comment les oiseaux revenaient toujours vers leur maison, en lisant sur le paysage comme sur une carte, ou bien en naviguant aux étoiles, comme les marins et les aviateurs.
Les maisons des oiseaux étaient semblables à des tours, mais il n’y avait pas de porte, simplement des fenêtres étroites justes sous le toit.
Quand il faisait chaud, on entendait les roucoulements qui montaient des tours, et on savait que les oiseaux étaient revenus.
6 de mayo de 2010
1 de mayo de 2010
Necesidad de aire abstracto
No me da miedo lo que pueda encontrar en tu interior cuando te leo la mente, lo que puedan reflejar tus ojos o lo que puedan decir tus silencios. Es cierto que nadie sabe lo que puedes hacer por mí cuando simplemente me esperas y lo amadas que se sienten mis manos.
Pero empezaste a temblar el día que te dije que temía por las dos palabras especiales, que dejarían de serlo si seguías derrochándolas.
No habías sospechado que yo fuera tan abstracta, allí tan tumbada sobre esa superficie verde, tan supraimpulsiva… y me miraste con la boca fruncida del temor a ahogarte con mis confesiones, sin embargo tus ojos se clavaron en el verde. No llevaban enfado, ni incomprensión, solo estupefacción y arrepentimiento. Sobre todo terror. Me pareciste tan indefenso y herido que sentí el arrebato de abrazarte… entonces mis labios, a dos centímetros de los tuyos, te dijeron que no tenían intención de separarse de los tuyos pero que sí deseaban coger aire más a menudo. No sospechabas que todo llevaría a ahogarme en tu rebosante apego, ni que para mí las más bellas palabras no dicen más que los gestos apenas perceptibles, ¿acaso no sabías que creía en el discreto encanto de las pequeñas cosas? Te demostré que la cantidad no significa calidad.
También te quedaste sobrecogido cuando deshice todas tus retales de artificiosidad y te hice pensar más allá; profundizaste hasta que descubriste que no era todo igual que en zona superficial, sino que me encantaba tu naturalidad… fue todo tan fácil. Llegamos a la misma visión los dos juntos, cogidos de la mano, al mismo tiempo, demostrándome que puedes conocer mi ser totalmente sincero. El alivio se apoderó de mí mientras tú dejabas de temblar poco a poco, agarrándome cada vez con más fuerza.
Pero empezaste a temblar el día que te dije que temía por las dos palabras especiales, que dejarían de serlo si seguías derrochándolas.
No habías sospechado que yo fuera tan abstracta, allí tan tumbada sobre esa superficie verde, tan supraimpulsiva… y me miraste con la boca fruncida del temor a ahogarte con mis confesiones, sin embargo tus ojos se clavaron en el verde. No llevaban enfado, ni incomprensión, solo estupefacción y arrepentimiento. Sobre todo terror. Me pareciste tan indefenso y herido que sentí el arrebato de abrazarte… entonces mis labios, a dos centímetros de los tuyos, te dijeron que no tenían intención de separarse de los tuyos pero que sí deseaban coger aire más a menudo. No sospechabas que todo llevaría a ahogarme en tu rebosante apego, ni que para mí las más bellas palabras no dicen más que los gestos apenas perceptibles, ¿acaso no sabías que creía en el discreto encanto de las pequeñas cosas? Te demostré que la cantidad no significa calidad.
También te quedaste sobrecogido cuando deshice todas tus retales de artificiosidad y te hice pensar más allá; profundizaste hasta que descubriste que no era todo igual que en zona superficial, sino que me encantaba tu naturalidad… fue todo tan fácil. Llegamos a la misma visión los dos juntos, cogidos de la mano, al mismo tiempo, demostrándome que puedes conocer mi ser totalmente sincero. El alivio se apoderó de mí mientras tú dejabas de temblar poco a poco, agarrándome cada vez con más fuerza.
22 de abril de 2010
El escalofrío de tu amor
Tu mirada ha quedado con la mía a las 7 en el Alma. Tu mirada ha empezado acariciando mi tez y tras tomar un par de destellos muy cargados me lo ha confesado.
No sabía que eras tú el hace que el mar sea salado, el que oscurece mi ropa cuando se moja, el que le pone sonido a los truenos y el que le da el color azul al cielo.
Me has contado tu secreto; ahora sé que solo tú eres la razón por la que mi boca se seca cuando estoy nerviosa, por la que no puedo articular palabra al inspirar, por la que cierro los ojos cuando estornudo y por la que río cuando siento cosquillas.
Todos a los que también les pase podrán saber a partir de ahora que alguien piensa en ellos, que si les ocurre todas estas cosas es porque alguien les quiere.
Ahora sé que la fuerza invisible que recorre por mi espalda es el escalofrío de tu amor.
No sabía que eras tú el hace que el mar sea salado, el que oscurece mi ropa cuando se moja, el que le pone sonido a los truenos y el que le da el color azul al cielo.
Me has contado tu secreto; ahora sé que solo tú eres la razón por la que mi boca se seca cuando estoy nerviosa, por la que no puedo articular palabra al inspirar, por la que cierro los ojos cuando estornudo y por la que río cuando siento cosquillas.
Todos a los que también les pase podrán saber a partir de ahora que alguien piensa en ellos, que si les ocurre todas estas cosas es porque alguien les quiere.
Ahora sé que la fuerza invisible que recorre por mi espalda es el escalofrío de tu amor.
19 de abril de 2010
"¡Uno para todos y todos para uno!"
- ¿Quién soy yo?
- La de siempre, ¿no?
- ¿Soy una para muchos o muchas para uno?
- Es una de esas depende de de para quien.
- No hay dependes ¿Quién soy yo? Solo una es posible. Yo soy una, ¿pero quién?
- ¿Puedo saber por qué tiene tanta relevancia para usted averiguarlo?
- Por cómo debo comportarme. He salido del envoltorio y carezco de libro de instrucciones.
- Pocos son los que lo leen.
- Y solo dan traspiés hasta que logran controlar. Estoy fuera de control, soy incomprensible, ¡difícil de manejar! ¡Rota al fin y al cabo!
- Todo tiene su arreglo si se hacen los ajustes adecuados.
- ¡Qué ajustes, diablos! Vengo defectuosa de serie ¿Quién podrá entender a quien no le programaron?
- ¡Qué cosas dices! ¡No pretendiera ser un robot! ¿Quién debiera programarle? Absolutamente nadie merece tal enmienda.
- Entonces dígame, ¿cuál es la conducta que debo adoptar?
- Sea cual sea no habrá instante en el que a todos plazca.
- Es así de evidente. Ni si quiera yo misma me sentiré a gusto. ¿Qué anhelo, sentirme realizada o a fin de cuentas realizar cuanto los demás anhelan?
- ¿Lo encuentra incompatible?
- ¿Y si así fuera?... ¿Se percata de ello? El hecho de que no me pueda responder es muestra irrevocable de la ambigüedad del asunto, de descontrol, ¡de duda infernal!
- Demonios, ¿tiene idea de sobre qué duda? ¿Acaso duda se sus propias inseguridades? Dudas sobre dudas, ¡qué ironía!
- Pues no sea tan irónico; por lo menos así sabe qué es usted. No me engañaré más. Ante todos soy imperturbable. Y no se equivoque; no lo aparento, lo soy. Algunas y concretas decisiones no me conciernen, sin embargo formo parte de ellas, ¿me entiende?
- De ahí que no se aclare de si usted es una para muchos o…
- O muchas para uno. Ya lo va captando. Entienda la complejidad de ser parte de algo que no controla.
- ¡Oh, venga! Eso de lo que me habla es tan cotidiano como la salida del Sol. ¿Acaso no somos parte del Mundo a pesar de no disponer de su control?
- ¡Ay! No se trata del mundo, sino del mundo de cada uno. Como un satélite desorientado ando orbitando alrededor de no sé quienes, atraída en unas ocasiones por unos y por otros en otras.
- ¡El que se está desorientando estoy siendo yo con tantas vueltas a la cabeza! Pero, ¿nos estamos acercando, no es así?
- A muchas millas estamos de contemplar la claridad de cerca. No viviremos para tocarla.
- Me contento con irme aproximando. Dígame si no estoy en lo cierto si afirmo que si fuera una de muchos, a alguno no podría contentar, y si, por el contrario, fuera muchas para uno, podría dejarlo de ser por contentar a la mayoría. Pues bien, ya puedo responderle: sé para ti; es más importante estar contento con uno mismo que intentar averiguar a quién contentar.
- La de siempre, ¿no?
- ¿Soy una para muchos o muchas para uno?
- Es una de esas depende de de para quien.
- No hay dependes ¿Quién soy yo? Solo una es posible. Yo soy una, ¿pero quién?
- ¿Puedo saber por qué tiene tanta relevancia para usted averiguarlo?
- Por cómo debo comportarme. He salido del envoltorio y carezco de libro de instrucciones.
- Pocos son los que lo leen.
- Y solo dan traspiés hasta que logran controlar. Estoy fuera de control, soy incomprensible, ¡difícil de manejar! ¡Rota al fin y al cabo!
- Todo tiene su arreglo si se hacen los ajustes adecuados.
- ¡Qué ajustes, diablos! Vengo defectuosa de serie ¿Quién podrá entender a quien no le programaron?
- ¡Qué cosas dices! ¡No pretendiera ser un robot! ¿Quién debiera programarle? Absolutamente nadie merece tal enmienda.
- Entonces dígame, ¿cuál es la conducta que debo adoptar?
- Sea cual sea no habrá instante en el que a todos plazca.
- Es así de evidente. Ni si quiera yo misma me sentiré a gusto. ¿Qué anhelo, sentirme realizada o a fin de cuentas realizar cuanto los demás anhelan?
- ¿Lo encuentra incompatible?
- ¿Y si así fuera?... ¿Se percata de ello? El hecho de que no me pueda responder es muestra irrevocable de la ambigüedad del asunto, de descontrol, ¡de duda infernal!
- Demonios, ¿tiene idea de sobre qué duda? ¿Acaso duda se sus propias inseguridades? Dudas sobre dudas, ¡qué ironía!
- Pues no sea tan irónico; por lo menos así sabe qué es usted. No me engañaré más. Ante todos soy imperturbable. Y no se equivoque; no lo aparento, lo soy. Algunas y concretas decisiones no me conciernen, sin embargo formo parte de ellas, ¿me entiende?
- De ahí que no se aclare de si usted es una para muchos o…
- O muchas para uno. Ya lo va captando. Entienda la complejidad de ser parte de algo que no controla.
- ¡Oh, venga! Eso de lo que me habla es tan cotidiano como la salida del Sol. ¿Acaso no somos parte del Mundo a pesar de no disponer de su control?
- ¡Ay! No se trata del mundo, sino del mundo de cada uno. Como un satélite desorientado ando orbitando alrededor de no sé quienes, atraída en unas ocasiones por unos y por otros en otras.
- ¡El que se está desorientando estoy siendo yo con tantas vueltas a la cabeza! Pero, ¿nos estamos acercando, no es así?
- A muchas millas estamos de contemplar la claridad de cerca. No viviremos para tocarla.
- Me contento con irme aproximando. Dígame si no estoy en lo cierto si afirmo que si fuera una de muchos, a alguno no podría contentar, y si, por el contrario, fuera muchas para uno, podría dejarlo de ser por contentar a la mayoría. Pues bien, ya puedo responderle: sé para ti; es más importante estar contento con uno mismo que intentar averiguar a quién contentar.
15 de abril de 2010
When the wind sighs in the trees...
Cuando susurra el viento entre los árboles se revela en mí una reminiscencia de lo que yo era. Vivía con 19 años tras mis pies y ya los arrastraba resignada hacia la que soy ahora.Entonces creía en la bella dificultad del primer beso y la amarga belleza del último, que una mano en el hombro ya era el mejor apoyo, en que los corazones que dibujamos son muy distintos de los reales, tan idealizados como la imagen que se tiene del que electrifica tu nuca.
Esa que le encantaba escuchar música clásica para estudiar, dormirse y en los viajes de vuelta, la que pensaba que ir a un restaurante consta de las mismas escenas para todos; entrar al restaurante, sentarse, ver menú, pedir comida, esperar, comer comida, pagar, salir del restaurante… pero que sin embargo el brindis y la compañía son únicos.
La que sabía que los ángeles sí nos ayudan y los cuervos comen más que carroña.
Era yo años atrás la que no tenía ningún ídolo millonario y se enorgullecía por ello, la que clamaba las injusticias del mundo por si alguien la oía, la que odiaba decepcionar a un amigo.
Con 19 años me reía al recordar que echaba colonia a las cartas para perfumarlas, de mis diarios de niña y de los dibujos pintados sobre la tapa del váter, y ahora lloro por no volver a tenerlos.
Era la época de los pendientes colgantes, el llamativo esmalte de uñas, el pañuelo al cuello, las tachuelas, los pantalones de cuero, el té, las cervezadas y de las rondas de chupitos. Disfrutaba de la temporada alta de los pequeños viajes, la intimidad sobre el rellano de dos escalones, las confesiones entre cojín y manta y de los flashes de cámaras fotográficas.
No había piedra que me impidiera surcar los caminos en mi bicicleta, no había valla que me cercara la entrada al césped, no había espada o basto que me reprendiera por jugar a las cartas con mis amigos.
Estudiaba para crecer, veía películas para sentir, leía libros para pensar y escribía para descubrir.
Aun recuerdo cuando me gustaba notar el silencio a pesar de que se dice de su inexistencia, la soledad no me daba miedo aunque la equivocación me aterraba, así como los trenes que se marchaban para siempre llevándose conversaciones que nunca volverán a ser disfrutadas.
Sentía tantas cosas que no cabían todas a la vez en mí, colmándose mi vaso en algunas ocasiones.
Pero quedaba mucho tiempo para que el grifo se oxidase, y un poco más para que se cerrase definitivamente. Hoy ya no cae con tanta fuerza… ahora me pregunto por qué esperamos a que se acerque el momento en el que caiga la última gota.
¡Quién tuviera 19 años! Si pudiera rebobinar, lo que haría es ser feliz.
14 de abril de 2010
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